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martes, 22 de noviembre de 2011

Carta de León Degrelle al Papa

A continuación, el texto de la carta que León Degrelle le envió al Papa Juan Pablo II; una interesante carta, que desmiente el holocuento:
S.S. Juan Pablo II.

"La carta

En el exilio, 20 de mayo de 1979
A su Santidad el Papa Juan Pablo II
Ciudad del Vaticano
Muy Santo Padre:
Yo soy Léon Degrelle, el Jefe del Rexismo belga, antes de la Segunda Guerra Mundial y durante ésta, el Comandante de los Voluntarios belgas del Frente del Este, luchando en la 28. división de la Waffen SS "Wallonie". Ciertamente esto no es una recomendación a los ojos de la gente. Pero yo soy católico como usted y me creo, por este hecho, autorizado a escribiros, como a un hermano en la fe.
He aquí de qué se trata: la prensa anuncia que con motivo de vuestro próximo viaje a Polonia entre el 2 y el 12 de Junio de 1979, S.S va a concelebrar la misa con todos los obispos polacos en el antiguo campo de concentración de Auschwitz. Yo encuentro, os lo digo de antemano, muy edificante que se rece por los muertos, sean cuales sean y donde sea, incluso delante de unos hornos crematorios flamantes, de ladrillos refractarios inmaculados.

Dudas

Pero me asaltan ciertas aprensiones, a pesar de todo. Su Santidad, es polaco. Esta condición aparece sin cesar y es humano, en vuestro comportamiento pontifical. Si os impresionan fuertemente viejos resentimientos de patriota que participó de lleno en su juventud en un duro conflicto bélico, podríais estar tentado de tomar partido, una vez hecho Papa, en disputas temporales, que la historia no ha esclarecido aún suficientemente. ¿Cuáles fueron las responsabilidades exactas de los diversos beligerantes en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial?
¿Cuál fue el papel de ciertos provocadores?. Vuestro presidente del Consejo de Ministros, el Coronel Beck, que todo el mundo sabe que era un personaje bastante sospechoso, ¿se comportó acaso en 1939 con toda la ponderación deseada?. ¿No rechazó con demasiada soberbia ciertas posibilidades de entendimiento? ¿Y después? ¿La guerra fue verdaderamente tal como se ha dicho?. ¿Cuáles fueron las faltas, e incluso los crímenes de unos y de otros? ¿Se han sopesado siempre con objetividad las intenciones? ¿No se ha desvirtuado a la ligera o con mala fe, porque la propaganda lo reclamaba, la doctrina del adversario atribuyéndole unos proyectos y endosándole unos actos cuya realidad puede estar sujeta a numerosas dudas?
A pesar de que la Iglesia siempre está mucho mejor informada que nadie, a través de dos mil años de circunspección ha evitado siempre las posturas precipitadas y ha preferido juzgar siempre sobre hechos probados, con calma, después de que el tiempo ha separado el grano de la cizaña, los furores y las pasiones. Especialmente, la Iglesia siempre se distinguió por una moderación extrema, a lo largo de la II Guerra Mundial. Siempre se guardó cuidadosamente de propagar locas elucubraciones que corrían entonces.
Muy Santo Padre, sobre vuestro suelo patrio -en Auschwitz particularmente-, afectado, quizás, por ciertas visiones incompletas y partidarias del pasado ¿va usted simplemente a rezar?... Temo sobre todo, que vuestros rezos, e incluso vuestra simple presencia en esos lugares, sean inmediatamente desvirtuados de su sentido profundo y sean utilizados por propagandistas sin escrúpulos, que los harán servir, escudándose en vos, para las campañas de odio, a base de falsedades, que emponzoñan todo el asunto de Auschwitz desde hace más de un cuarto de siglo. Sí, falsedades.

Propaganda mentirosa

Después de 1945 -abusando de la psicosis colectiva que, a base de habladurías incontroladas, había transtomado a numerosos deportados de la Segunda Guerra Mundial- la leyenda de las exterminaciones masivas de Auschwitz ha alcanzado al mundo entero. Se han repetido en millares de libros incontables mentiras, con una rabia cada vez más obstinada. Se las ha reeditado en colores, en películas apocalípticas que flagelan furiosamente, no sólo la verdad y la verosimilitud, sino incluso el buen sentido, la aritmética más elemental, y hasta los mismos hechos.
Usted, Muy Santo Padre, fue, según se dice, un resistente a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, con los riesgos físicos que comporta un combate contrario a las leyes internacionales. Ciertas personas añaden que usted estuvo internado en Auschwitz como tantos otros, usted ha salido de allí, ya que usted es actualmente Papa, un Papa que, con toda evidencia, no huele demasiado al famoso gas Zyklon B. Su Santidad, que ha vivido en estos lugares, debe saber, mejor que cualquier otro, que esos gaseamientos masivos de millones de personas nunca fueron realidad. S.S, como testigo de excepción, ¿ha visto personalmente efectuar una sola de estas grandes masacres colectivas, tan repetidas una y otra vez por propagandistas sectarios?...
Ciertamente, se sufrió en Auschwitz. En otras partes también, Todas las guerras son crueles. Los centenares de miles de mujeres y niños atrozmente corbonizados por orden directa de los Jefes de Estado aliados, por ejemplo en la masacre de Dresde, de Hamburgo, de Hiroshima y de Nagasaki, tuvieron unos padecimientos mucho más horribles que los sufridos por los deportados políticos o los resistentes (entre ambos, el 25 por ciento de la población total de los campos), objetores de conciencia, anormales sexuales o criminales de derecho común (75 por ciento de la población concentracionaria) que padecían, y a veces morían, en los campos de concentración del Tercer Reich.
El agotamiento les devoraba. El hundimiento moral eliminaba las fuerzas de resistencia de las almas menos templadas. Las crueldades de ciertos guardianes desnaturalizados, alemanes, y mas a menudo no alemanes, de los "kapos" y otros deportados convertidos en verdugos de sus compañeros, se sumaban a la amargura de una promiscuidad multitudinaria. Cabe pensar que en algún campo hubiese algún chiflado que procediera con experiencias de muerte inéditas o fantasías monstruosas en torturas o asesinatos.
Sin embargo, el calvario de la mayor parte de los exiliados, habría terminado felizmente el día tan esperado del inicio de la paz, sino se hubiera abatido sobre ellos, a lo largo de las últimas semanas, la catástrofe de epidemias exterminadoras, ampliadas aún más por los fabulosos bombardeos que destrozaban las líneas de ferrocarril y las carreteras, enviaban a pique los barcos cargados de presos, como ocurrió en Lübeck. Estas operaciones aéreas masivas destruían las redes eléctricas, los conductos y depósitos de agua, cortaban todo abastecimiento, imponían por doquier el hambre, hacían imposible todo transporte de evacuados. Las dos terceras partes de deportados muertos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, perecieron entonces, víctimas del tifus, de la disentería, de hambre, de las esperas interminables sobre las trituradas vías de comunicación. Las cifras oficiales lo establecen.

Estadísticas

En Dachau, por ejemplo, según las mismas estadísticas del Comité lntemacional, murieron en enero de 1944, 54 deportados; en febrero de 1944, 101; pero en el mes de Enero de 1945 murieron 2.888, y, en febrero de 1945 murieron 3.977. Sobre el total de 35.613 deportados muertos en este campo de 1940 a 1945, 19.296 fallecieron durante los últimos 7 meses de hostilidades; y queda demostrado que el terrorismo aéreo aliado no tenía ya ninguna utilidad militar, pues la victoria de los aliados, al principio de 1945, ya estaba totalmente asegurada. Y por tanto, ya no era necesario de ningún modo, dicho terrorismo aéreo aliado. Sin esta loca y brutal trituración a ciegas, millares de internados hubiesen sobrevivido, en lugar de convertirse -entre abril y mayo de 1945- en macabros objetos de exposición, alrededor de los cuales bullían manadas de necrófilos de la prensa y del cine, ávidos de fotos y películas con ángulos y vistas sensacionales, y de un rendimiento comercial asegurado. Unos documentos visuales, cuidadosa y previamente retocados, sobrecargados, deformados, y generadores de crecientes odios.
Estos correveidiles de la información hubiesen podido, también, tomar kilómetros de fotografías similares de cadáveres de mujeres y niños alemanes, cien veces más numerosos, muertos exactamente de la misma manera, de hambre, de frío o ametrallados sobre los mismos helados vagones al descubierto, y sobre los mismos caminos ensangrentados. ¡Pero esas fotos, igual que las de la inmensa exterminación de las ciudades alemanes, que nos decubrirían seiscientos mil cadáveres, ya se guardarían bien de darlas a conocer! Hubiesen podido turbar los ánimos y sobre todo, templar los odios. Y la verdad es que el tifus, la disentería, el hambre, los contínuos ametrallamientos aéreos, golpeaban indistintamente, en 1945, tanto a los deportados extranjeros como a la población civil del Reich, todos atrapados por unas abominaciones propias del fin del mundo.

Genocidio

Por lo demás, Muy Santo Padre, en lo que se refiere a una voluntad formal de genocidio, ningún documento ha podido aportar la menor prueba oficial de ello, desde hace más de 30 años. Mas especialmente, en lo que concierne a la pretendida cremación, en Auschwitz, de millones de judíos en fantasmales cámaras con gas Zyklon B, las afirmaciones lanzadas y constantemente repetidas desde hace tantos años, en una fabulosa campaña, no resisten un examen científico serio.
Es descabellado imaginar, y sobre todo pretender, que se hubieran podido gasear en Auschwitz 24.000 personas por día, en grupos de 3.000, en una sala de 400 metros cúbicos, y menos aún, a 700 u 800 en unos locales de 25 metros cuadrados, de 1.90 metros de altura, como se ha pretendido a propósito del campo de Belzec; 25 metros cuadrados o lo que es lo mismo, la superficie de un dormitorio. Usted, Santo Padre, ¿lograría meter 700 u 800 personas en vuestro dormitorio?.
Y 700 a 800 personas en 25 metros cuadrados, esto hace 30 personas por cada metro cuadrado. Un metro cuadrado, con 1,90 metros de altura ¡es una cabina telefónica! ¿Su Santidad sería capaz de apilar a 30 personas en una cabina telefónica de la Plaza San Pedro o del Gran Seminario de Varsovia, o en una simple ducha?. Pero si el milagro de los 30 cuerpos plantados como spárragos en una cabina telefónica o el de las 800 personas apiñadas alrededor de vuestra cama se hublese realizado, un segundo milagro tenía que haberse producido inmediatamente, pues las 3.000 personas ¡el equivalente de dos regimientos! hacinadas tan fantásticamente en la habitación de Auschwitz, o las 700 u 800 personas apretujadas en Belzec a razón de 30 ocupantes por metro cuadrado, ¡hubiesen perecido casi al instante, asfixiadas, por carencia de oxígeno! ¡No hubieran hecho falta las cámaras de gas! Todos habrían dejado de respirar, incluso antes de que se hubiese terminado de hacinar los últimos, que se cerrasen las puertas y se esparciera el gas por la sala. ¿Y cómo se hacía esto último? ¿Por unas hendiduras ? ¿Por unos agujeros? ¿Por una chimenea? ¿Bajo forma de aire caliente? ¿Con vapor? ¿Vertiéndolo sobre el suelo? ¡Cada uno cuenta lo contrario del otro! ¡EI gas Zyklon B no alcanzándo más que a cadáveres, no hubiese representado la menor utilidad! De todas maneras, el Zyklon B es, como toda persona interesada en la ciencia puede saber, un gas de empleo peligroso, inflamable y adherente. También veintiuna horas de espera hubiesen sido necesarias, e incluso indispensables, antes de que se hubiese podido retirar el primer cuerpo de la fantástica sala.

Dientes

Sólo después se hubieran podido extraer, como se han complacido en contárnoslo, con miles de detalles escabrosos todos los dientes de oro, todas las fundas de plomo en las que escondían, se dice, diamantes, de cada lote de seis mil mandíbulas rígidas -- ¡tres mil personas! -- , contraídas tras la muerte, o de 48.000 mandíbulas diarias si se creen las cifras oficiales de 24.000 gaseados cotidianos solamente en Auschwitz.
Muy Santo Padre, por muy santo que sea Su Santidad, ¡Usted soportará al dentista alguna vez, con más o menos resignación! ¿Os han extraído un diente? ¿Dos dientes? ¿Se os han instalado en una silla de dentista con potentes reflectores, enfocados sobre las mandíbulas con útiles perfeccionados y con un paciente que se presta a sus prescripciones?. Pues bien, la extracción, en unas óptimas condiciones, tarda su tiempo. ¿Un cuarto de hora?, ¿Media hora?. En Auschwitz, según las leyendas, a los cadáveres que yacían en el suelo, era necesario abrirles, con muchas dificultades, las mandíbulas endurecidas, descontraerlas, y tratarlas mediante instrumental necesariamente primitivo. Con ocho operadores en total: es la cifra oficial. Y después tenían que examinarlos sin luz apropiada, a ras del cemento, y no solamente un punto enfermo de la dentadura, ¡sino las dos mandíbulas enteras!, ¡Arrancar, vaciar. limpiar! ¿Puede hacerse esto en menos tiempo que en casa del especialista, perfectamente equipado?, Dígnese Su Santidad tomar un lápiz. A razón de un cuarto de hora por dentadura y con cuatro individuos a pleno rendimiento en la operación se podría llegar a 16 cadáveres tratados por hora, es decir, 160 en una jornada de 10 horas sin un minuto de reposo. Piense Su Santidad incluso en un estajanovista de las dentaduras, y doble el ritmo de las extracciones, lo que es además materialmente imposible: esto supondría 320. Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar cremaciones de 3.000 judíos de una sola vez?, ¿Y las jornadas de 24.000 gaseados con gas Zyklon B, que representarían 48.000 dentaduras para vaciar o sea más de 760.000 dientes a examinar diariamente?. Simplemente ateniéndose a los seis millones de judíos muertos -- algunos han doblado y triplicado la cifra, que la propaganda machaca contínuamente en nuestros oídos --, estos extractores de mandíbulas hubiesen seguido, unos años después de la guerra, en plena actividad.
Estas extracciones, solamente estas extracciones, en diez horas de labor ininterrumpida, ¡hubiesen absorbido un trabajo de 1.875 jornadas de todo el equipo de 8 individuos!

Cálculos

Pero además, estas extracciones sólo eran una formalidad preliminar. Hacía falta también rapar millones de cabelleras. Después, antes de pasar los cadáveres al horno. se procedía -- según lo que todos los "historiadores" de Auschwitz afirman ex cátedra -- al examen de todos los anos y todas las matrices, de cuyo fondo se trataba de recuperar los diamantes y las "joyas" que hubieran podido ser escondidas. ¿Se imagina usted esto Muy Santo Padre?. ¡Seis millones de anos, tres o cuatro millones de matrices limpiados a fondo, cuando se nos ha explicado que, después de los gaseamientos masivos, los cuerpos chorreaban de excrementos, de sangre femenina y de otras inmundicias! En estos órganos sucios, los dedos, las manos de los operadores, debían revolver todo, descubrir los supuestos diamantes escondidos, extraerlos pegajosos, lavarlos, lavarse ellos, 24.000 veces por día (los anos), 15 ó 20.000 veces por días (las matrices). ¡Es una locura!. ¡Todo esto es de locos! Y no hablemos de las actividades complementrias: fábricas de abonos y fábricas de jabones, de las cuales el delirante profesor Poliakov habla sin pestañear.
Estas operaciones de gaseamiento, de corte de pelo, de extración de dientes, de limpieza de órganos, realizados sobre seis millones de judíos, o siete millones, o sobre quince millones según el Padre Riquet, o sobre veinte millones -- ¡es decir más que los judíos existentes entonces en el mundo entero! -- según el diccionario Larousse, seguirían todavía si se admitieran como exactas las afirmaciones "oficiales" de los manipuladores de la "historia" de Auschwitz. ¡Entonces, sí que tendría Ud., Muy Santo Padre, que taparse la nariz cerca de las cámaras de gas, y transpirar al calor de los hornos de Auschwitz, en el transcurso de su misa concelebrada!.

Inverosímil

Si se hubiese multiplicado el número de cadáveres reales y normales por diez, o por veinte, la estafa de los muertos hubiese podido conservar un cierto aspecto de verosimilitud. Pero al igual que hemos visto en el caso del gaseamiento de 700 a 800 personas por dormitorio, al mentir demasiado se llega a lo grotesco. Era precisa la insondable y apenas imaginable estupidez de las masas, para que semejantes extravagancias hayan podido ser inventadas, contadas, difundidas a los cuatro vientos, filmadas y CREIDAS.
"¡Yo creo -- declara bravamente un personaje de Holocausto -- todo lo que se cuenta sobre ello!". ¡Declaración ejemplar!.
Entonces. Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar un instante que en Auschwitz, en la hora de la concelebración, mientras que todos los corazones, estrechados por el amor de Dios y de los hombres, van a participar en la renovación del sacrificio, un sacerdote, un Papa podría, en el momento en que levanta el cáliz hacia el cielo, ser consciente de que está encubriendo bajo su patio un despliegue de un odio tan bestial y de unas mentiras tan extravagantes, que están en el extremo opuesto de la enseñanza patética de Cristo?, ¡No! ¡Ciertamente no!, ¡No es posible!. Vuestro mensaje, a cien pasos de la falsa cámara de gas de Auschwitz, no puede ser más que un mensaje de caridad, de fratemidad, igualmente de la verdad, sin la cual toda doctrina se hunde. Usted va a Auschwitz para recogeros, emocionado, en uno de los altos lugares del suirimiento humano cuyas causas y cuyos responsables serán fijados verdaderamente, objetivamente, con el tiempo, por una Historia serena, y no recurriendo a testimonios obtenidos por la fuerza y a unas divagaciones de farsantes.
El Papa está por encima de todo esto.
Está al lado de las almas que sufrieron, de las que, en el sufrimiento, se elevaron espiritualmente, pues no existe pena, ni calvario, ni agonía que no pueda llegar a ser sublime. Por ejemplo, en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial en que tantos millones de soldados cayeron tras horribles sufrimientos, e igualmente en los campos de trabajo, en que tantos murieron victimas de intereses que no entendían pero que los aniquilaban: el sacrificio, el dolor físico y moral, la terrible angustia, convirtieron a miles de almas, que en circunstancias normales se hubiesen perdido en la mediocridad, en gloriosos ejércitos de héroes espirituales. Así fue en Auschwitz. Fue así en el Frente del Este, a lo largo de los años de lucha y de inmolación de millones de jóvenes europeos que, de 1941 a, 1945, hicieron frente heróicamente al empuje del comunismo. Seguramente, a través de toda la historia de los hombres, se han cometido atrocidades. Auschwitz, de todas maneras, no habrá sido ni el primer caso, ni el último. Nosotros lo vemos de sobra en la hora actual, cuando son masacrados tantas mujeres y niños sin defensa, aplastados en los campos palestinos por la aviación de lsrael, ejecutando la ley del Talión sobre unos inocentes, en memoria de los cuales, no se cantará probablemente nunca una misa concelebrada... Numerosas potencias han abusado muchas veces de su poder. Numerosos pueblos han perdido la cabeza. No uno especialmente. Pero sí todos. Al lado de corazones puros y desinteresados que ofrecieron su juventud a un ideal, Alemania, tuvo, como todo el mundo, su lote de seres detestables, culpables de violencias inadmisibles. ¿Pero qué país no ha tenido los suyos?

Otros ejemplos

La Francia de la Revolución Francesa, ¿no ha inventado el Terror, la Guillotina, los ahogamientos en el Loira? ¡Napoleón no deportó, pero sí movilizó por la fuerza a centenares de millares de civiles de los países ocupados, enviados a la muerte por su gloria! ¡Cincuenta y un mil nada más que en Bélgica! ¡Es decir, más que los belgas que murieron a lo largo de la I Guerra Mundial o en los campos de concentración del III Reich!. Más cerca de nosotros, un De Gaulle ¿no presidió, en 1944-45, la masacre de decenas de millares de adversarios bautizados como "colaboradores"?. Más recientemente aún, en Indochina, en Argelia, Francia ¿no hacinó a centenares de millares de prófugos, de rehenes, de simples civiles arrestados masivamente, en campos de concentración extremadamente duros en donde tampoco faltaron los sádicos? Un General francés hizo incluso el elogio público de la tortura, ¿Y la Gran Bretaña, con sus bombardeos de ciudades libres como Copenhague? ¿Sus ejecuciones de cipayos atados en la boca de los cañones; su aplastamiento de los boers; sus campos de Concentración del Transvaal o con millares de mujeres y niños muertos en una miseria indecible? ¿Y Churchill, desencadenando sus abominables bombardeos de terror sobre la población civil del Reich, la calcinación por fósforo en las cuevas, aniquilando en una sola noche alrededor de doscientos mil mujeres y niños en el gigantesco crematorio de Dresde? "Alrededor de", porque no se ha podido hacer una estimación aproximada más que calculando el peso de las cenizas.
¿Y los Estados Unidos? ¿No han elevado su potencia gracias a la esclavización de millones de negros marcados al fuego ardiente como bestias, y gracias a la exterminación casi íntegra de los pieles rojas propietarios de los terrenos ansiados?, ¿No han sido ellos los lanzadores de la bomba atómica? Ayer aún, ¿no han contado, entre sus tropas de Vietnam, con indiscutibles verdugos?. Y no insistimos sobre las decenas de millares de víctimas de la tiranía de la URSS y de los Gulags actuales, de los cuales, temo que no se dirá nada ni que usted visitará nunca como lo ha hecho con el campo de Auschwitz, vacío de todo ocupante desde hace decenas de años.
En Auschwitz, nadie lo negará, la vida ha sido dura, a veces muy cruel. Pero en los campos de los vencedores de 1945, los sádicos y los verdugos prosperaron rápidamente con igual abundancia, pero con muchas menos excusas, si se admite que una guerra mundial pueda albergar unas excusas...

Los otros judíos

Santo Padre, yo no querría empañar el placer que usted va a tener al encontrarse en su pais. ¡Pero cuidado! Vuestra patria valerosa, de la cual usted ha exaltado la elevación moral al glorificar a su admirable patrón San Estanislao, ¿no ha conocido ella también sus horas de crímenes y de envilecimiento?. En el momento en que usted va a pisar el suelo polaco de Auschwitz que recuerda especialmente la última tragedia judía, resultaría poco decente -- si quiere ser justo -- no evocar otros judíos innumerables muertos anteriormente por todo vuestro territorio, en unos progroms horribles, torturados, asesinados, colgados durante siglos por vuestros propios compatriotas. ¡Estos no han sido siempre unos ángeles, a pesar de ser tan católicos!.
Yo oigo todavía al Nuncio Apostólico de Bruselas, el que fue después Cardenal Micara, anteriormente Nuncio en Varsovia, cuando me contaba, en su excelente mesa, cómo los campesinos polacos crucificaban a los judíos en las puertas de sus granjas. "¡Estos cochinos judíos!", exclamaba, bastante poco evangélicamente el untuoso prelado.
Estas palabras fueron pronunciadas tal cual, creame.
La Iglesia ella misma, Muy Santo Padre, ¿Ha sido siempre tan blanda? Incluso en pleno siglo XVIII, ella quemaba aún a los judíos con gran aparatosidad. En plena ciudad de Madrid, particularmente. Pero ella, ¡los quemaba vivos!. La Inquisición no ha sido un pacífico redil. Las masacres de los albigenses se perpretaron bajo la égida de Santo Tomás de Aquino. Los asesinatos de la noche de San Bartolomé causaron la alegría del Papa, vuestro predecesor, que se levantó en plena noche para festejar, con un Tedeum entusiasta tan alegre acontecimiento, ¡y ordenó incluso conmemorarlo con una medalla!. ¿Y las treinta mil llamadas brujas, calcinadas piadosamente a lo largo de la Cristiandad? Incluso en el pasado siglo, el papado restablecía aún en Roma el Ghetto. En el fondo, Muy Santo Padre, que no valemos mucho bien seamos Papas o Ayatollas, parisinos o prusianos, soviéticos o neoyorquinos. ¡No hay por qué ser exageradamente orgullosos! Todos nosotros hemos sido, en nuestros malos momentos, tan salvajes los unos como los otros. Esta equivalencia no justifica nada ni a nadie. Ella incita, sin embargo, a no distribuir con demasiada impetuosidad o benevolencia las excomuniones Y las absoluciones.
Sólo se rechazará el salvajismo humano respondiendo al odio con la fraternidad. El odio se desarma, como todo se desarma, pero no ofreciéndolo contínuamente con salsas cada vez más picantes. Ni excrementándolo y exasperándolo, como en el caso de Auschwitz, a fuerza de exageraciones locas, de mentiras y de falsas confesiones llenas de contradicciones flagrantes arrancadas por la tortura y el terror en las prisiones soviéticas o americanas, pues tanto valían las unas como las otras en los tiempos odiosos de Núremberg.

El Mito del Siglo XX

Algunos hubiesen podido pensar que los filibusteros del exhibicionismo concentracionario y los falsarios que hicieron del asunto de los "seis millones" de judíos, la estafa financiera más remuneradora del siglo, iban a poner en fin un término a esa explotación. Gracias a todo el aparato de la grandiosa ceremonia religiosa que va, en vuestra presencia, a desplegarse entre los falsos decorados del plató de Auschwitz, en medio de un gigantesco baqueteo de televisión y de prensa, se intentará todo para convertiros en avalista indiscutido de estos cheques del odio. Vuestro nombre vale su peso en oro, para todos estos gangsters. Saldrá en el mundo entero, como si el primer Holocausto no fuera suficiente, un Holocausto número 2 que no habrá costado un millón de dólares como el otro, ya que Vuestra Santidad habrá suministrado absoluta y gratuitamente, a unos indecentes escenógrafos, la más fastuosa de las figuraciones.
El Holocausto número 1, cualquiera que haya sido su difusión y su impacto entre los tontos, no ha sido más que un gigantesco alboroto hollywoodiano, de una rara vulgaridad, y destinado ante todo a vaciar centenas de millones de bolsillos de espectadores no advertidos. Pero los estragos no podían ser más que pasajeros; se debería rápidamente notar que las extravagancias eran bufonescas, no resistirían al examen concienzudo de un historiador. Por el contrario, vuestro Holocausto, Muy Santo Padre, filmado con una gran pompa en Auschwitz, por un Papa en carne y hueso, revestido de toda la majestuosidad pontifical y ungido de veracidad, de cara a un altar inviolable, sobre todo en la hora del Sacrificio, este Holocausto número 2 arriesga aparecer a los ojos de una cristiandad burlada por unos manipuladores sacrílegos, como una confirmación casi divina de todas las elucubraciones montadas por unos usureros llenos de odio.
Ya vuestra evocación ante las tumbas polacas de Montecasino, de una guerra de la cual -- si se cree lo que ha dicho la prensa internacional -- S.S, no ha retenido más que ciertos aspectos fragmentarios y partisanos, ha inquietado a muchos fieles. Vuestra comparecencia ostentosa en Auschwitz no puede sino inquietar más aún, Muy Santo Padre, pues no es dudoso que se os va a "utilizar". Es tan evidente que revienta los ojos. Unos filibusteros de la prensa y de la pantalla han decidido hacerle caer, con la mitra por delante, con vuestra sotana blanca toda nueva, en esta trampa de Auschwitz. Sin embargo esta ceremonia religiosa no puede representar a vuestros ojos, ciertamente, en la hora de la concelebración, otra cosa que una llamada a la reconciliación, y de ninguna manera una llamada al odio entre los hombres.
Homo homini lupus, dicen los sectarios. Homo homini frater, dice todo cristiano que no es un hipócrita. Nosotros somos todos hermanos, el deportado que sufre detrás de las alambradas, el soldado intrépido crispado sobre su ametralladora. Todos los que hemos sobrevivido a 1945, Ud., el perseguido convertido en Papa, yo, el guerrero convertido en perseguido, y millones de seres humanos que hemos vivido de una manera u otra la inmensa tragedia de la II Guerra Mundial con nuestro ideal, nuestros anhelos, nuestras debilidades y nuestras faltas, debemos perdonar, debemos amar. La vida no tiene otro sentido. Dios no tiene otro sentido. Entonces, de verdad, ¡qué importa el resto! El día que Ud. celebre la Misa en Auschwitz a pesar de las imprudencias espirituales que puedan comportar unas tomas de posiciones de un Papa en unos debates históricos no conclusos y a pesar de los fanáticos del odio que, sin tardanza, van a explotar la espectacularidad de vuestro gesto, yo uniré desde el fondo de mi exilio lejano mi fervor al vuestro. Soy, Muy Santo Padre, filialmente vuestro.
por León Degrelle"
Fuente: Metapedia.

domingo, 24 de julio de 2011

Lo que es y lo que NO es Extrema Derecha (1)

Veamos esta terrible noticia y reflexionemos sobre lo que es y lo que NO es la Derecha y la Extrema Derecha (aclaro que ser de Extrema Derecha, comparado con ser simplemente de Derecha, quiere decir que es ser bien de Derecha, así que para nada de "tercera vía", pues eso es socialismo disfrazado).

Bandera de Noruega con la cruz céltica.
 
Sobre el tarado asesino que mató a gente en Noruega, la prensa izquierdista anda mintiendo sistemáticamente, diciendo que este sujeto era de Extrema Derecha, pero eso es una rotunda mentira, pues los verdaderos diestros (en Occidente) deben ser cristianos y sólo los católicos somos cristianos; los protestantes no, y además no se puede ser máson y cristiano al mismo tiempo, porque eso es una contradicción más grande que diez estadios centenarios juntos (y me quedo corto). O se está con Cristo o contra él y si alguien es masón, es porque está a favor del diablo; así de sencillo. Dejo dos noticias extraídas del blog español Catholicvs, para mostrar lo que NO es Extrema Derecha, sino puro y totalmente condenable terrorismo masón protestante (seudo-cristiano):
1

"Sábado 23 de julio de 2011


Católicos noruegos rechazan doble atentado de Oslo, presuntamente cometido por un nacionalista pro-sionista, antinazi y perteneciente a la Masonería, mientras los medios de comunicación de izquierdas manipulan la información sobre su ideología

Los católicos en Noruega han expresado su estupor y rechazo ante el doble atentado terrorista perpetrado ayer en el centro de su capital, Oslo, y en la isla de Utøya, donde una persona, ya detenida, disparó contra cientos de jóvenes de un campamento de verano de la Liga Laborista Juvenil (Arbeidernes Ungdomsfylking, AUF), la rama juvenil del Partido Laborista Noruego, y a donde el Primer Ministro, Jens Stoltenberg, pensaba asistir ayer mismo. Este doble atentado ha dejado ya como saldo casi un centenar de víctimas mortales (84 en Utøya y 7 en Oslo), sin contar los heridos.

El director de comunicaciones de la diócesis de Oslo, P. Paul Bratbak, ha afirmado: "estamos muy acostumbrados a la calma en esta pequeña nación en donde nada como ésto sucede. Lo que ha sucedido es demasiado para todos nosotros".

Tras la explosión en un edificio gubernamental del centro de la capital, un hombre, supuestamente disfrazado de policía, abrió fuego en un campamento de las Juventudes del Partido Laborista Noruego cerca de Oslo. El hombre, ya detenido por la policía, ha sido identificado en todos los medios de comunicación como Anders Behring Breivik, un noruego de 32 años.

Pese a que medios de comunicación de izquierdas (como The New York Times o El País), en un más que habitual acto de manipulación informativa, han destacado que dicho sujeto es un "conservador cristiano", en realidad lo que define al presunto terrorista es su ideología nacionalista, pro-sionista (participaba activamente en páginas web anti-islamistas, como Document.no), su admiración por Max Manus (un héroe local antinazi de la Segunda Guerra Mundial), y su pertenencia a la Masonería (pertenece a la logia masónica John Lodge al menos desde 2008, según consta en el Anuario de la Orden Masónica Noruega, siendo grado 3, de 10 que tiene dicha logia). En la imagen que abre esta entrada podemos verle con los símbolos masónicos, en una foto que él mismo tenía puesta en su perfil de Facebook (ahora bloqueado por la Policía).

Otro claro ejemplo de cómo arrimar el ascua a su sardina, han sido las declaraciones del candidato socialista a las próximas Elecciones Generales en España, Alfredo Pérez Rubalcaba (ex ministro del Interior del actual gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero), quien ha afirmado que este atentado es político, contra el socialismo noruego. El propio Anders Behring Breivik, sin embargo, había expresado que la política actual no gira en torno al socialismo o al capitalismo, sino que la lucha se encontraba entre el nacionalismo y el internacionalismo.

El P. Bratbak dijo que escuchó la noticia del doble atentado en la radio, mientras volvía a la ciudad tras haber participado en un retiro de una semana. "Ha sido muy chocante volver con esto tras un retiro. Me acababa de reenganchar con el mundo". "Todo es tan tan caótico en este momento que estamos tratando de calmarnos para orar", ha dicho. Al oír las noticias, se apresuró en llegar a Oslo, donde ya hay colocadas multitud de velas en la Catedral, a la que numerosos fieles han acudido a rezar.

El Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, ha dicho que si se confirmara una motivación religiosa en los atentados de ayer, viernes 22 de julio, se daría a conocer una declaración oficial.

Sin embargo, éste parece no ser el motivo del doble atentado en Noruega, país rico en petróleo, que además participa en las acciones bélicas de Afganistan y Libia, y que recientemente se ha negado a colaborar en la ayuda económica a Grecia. Por lo cual, podría haber diferentes motivaciones, además de la ya apuntada ideología nacionalista radical del presunto autor.


Oración por las víctimas del doble atentado en Noruega

REQUIEM æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Requiescant in pace. Amen.
DALES Señor, el descanso eterno, y que la luz perpetua les ilumine. Descansen en paz. Amén.

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Además, otra cosa que hay que aclarar es que ese malvado hombre tampoco es nacionalista, porque tampoco se puede ser nacionalista verdadero y masón al mismo tiempo, porque para amar a la Patria, primero hay que amar a Dios y quien asesina vilmente a personas NO ama a Dios, ni a la Patria ni a nadie. El seudo-nacionalismo de la masonería es nada más y nada menos, que la asquerosidad del liberalismo, disfrazado engañosamente de nacionalismo. El objetivo de esta manipulación mediática es desacreditar al cristianismo y el nacionalismo verdadero, o sea desacreditar a la Santa Derecha y por lo tanto NO hay que creer en nada las noticias falsas con las cuales nos bombardean los medios. Nosotros los derechistas somos los buenos, que estamos con Cristo y su Iglesia, con el Papa, con la Patria, con la Nación, a favor de los valores morales, las tradiciones y las buenas costumbres, a favor de la vida y la dignidad de la persona humana, en contra del aborto, la eutanasia, la droga, la prostitución, el homosexualismo y todos esos vicios de la modernidad. Nosotros estamos con el Carlismo, los franquistas, los falangistas y salazaristas, con el corporativismo católico, la jerarquía, el orden y la paz; ¡Somos Derecha! ¡Viva la Destra!

Nuestro Santo Padre, además, ha condenado ese terrible atentado.

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Domingo 24 de julio de 2011


Su Santidad el Papa Benedicto XVI habla sobre los atentados de Noruega y reza por las víctimas

Según ha informado Radio Vaticano, Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha rezado hoy, domingo 24 de julio de 2011, por las víctimas del ataque terrorista del viernes en Noruega, que acabó con cerca de 100 vidas. Hablando tras el Ángelus en Castelgandolfo, el Santo Padre dijo: "Desafortunadamente, una vez más, llega la noticia de la muerte y la violencia", y expresó su profundo pesar. Reiteró un "afligido" llamamiento a todos a abandonar para siempre el camino del odio y huir de la lógica del mal.

Antes de rezar el Ángelus, el Papa reflexionó sobre la importancia de la propia conciencia, que es hacer el bien y evitar el mal. Se refirió a la primera lectura de la Santa Misa del domingo, que habla del rey Salomón, el cual rezó a Dios para que le diera un corazón humilde, es decir, una conciencia desarrollada para determinar entre el bien y el mal.

El Papa ha dicho: "El ejemplo de Salomón se aplica a todo el mundo... La conciencia moral presupone la capacidad de escuchar la voz de la verdad y de someterse a sus indicaciones".

"En realidad", dijo el Papa Benedicto XVI, "la verdadera calidad de nuestra propia vida y la de la sociedad depende de la conciencia bien formada de las personas, y la capacidad de todos para reconocer el bien, separándolo del mal, y para tratar de lograrlo pacientemente para contribuir a la causa de la justicia y la paz".

El Santo Padre ha añadido que "la gente llamada a ejercer cargos públicos tiene, naturalmente, más responsabilidades, y por lo tanto, como enseña Salomón, necesita la ayuda de Dios más aún".
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